Puerto Plata Siempre...

Constituye un acto fallido, el cambio de nombre de Puerto Plata, por el de Gregorio Luperon, porque el nombre de la provincia, siempre ha sido Puerto Plata.

Desde hace algún tiempo, algunos sectores de Puerto Plata y de otros linderos vienen proponiendo, el cambio de nombre de la provincia de Puerto Plata, por la de Gregorio Luperon.

Una de la primera persona en plantear ese desatino hace aproximadamente 5 años, fue la actual diputada Graciela Fermín, que teniendo como vocería al periódico el Faro y la pluma de su director Augusto Vásquez, habían hecho público en ese medio, sus posiciones y reales intenciones de canalizar dicha propuesta, a través de la Cámara de diputados.

Dicha proposición no contó con el aval de la gente y pasó desapercibida, pero a pesar de todo nos vimos precisados a oponernos a ella, a través de los medios de comunicación y advertirle a la ciudadanía, de que se trataba de un total desconocimiento de la historia de nuestra provincia y ciudad y de una estratagema de la diputada, en la búsqueda de prebendas, en momento en que la Cámara de diputados estaba envuelta, en un proceso de creación de nuevos municipios y distritos municipales, sin ninguna razón y justificación.

Hoy en medio de aguaceros e inundaciones, en toda la provincia, surge el ruido acompañado de lodo, desde la Cámara de diputados, con el viejo planteamiento de que se cambie el nombre Puerto Plata, por el de Gregorio Luperon, promovido por el diputado Elías Serrulle, quien no representa a nuestra provincia, en ese hemiciclo cameral, ni cuenta con el respaldo de los puertoplatenos, es como si la historia se repitiese hoy, como una comedia, cuando ayer fue todo una tragedia.

Dicha propuesta es solo un ruido dentro del contexto de una tragedia, como la que está viviendo Puerto Plata, en la que no sabemos cuáles son los fines ulteriores, pero de lo que si estamos convencidos es de su carencia de contenido y de ser realmente un acto fallido, que viene a desenmascar ese descarado e inmerecido proyecto, llevado a cabo anteriormente por la diputada Fermín y en la que hoy, el diputado Serrulle, trata de ser original, pero lo que hace es caer realmente, en el ridículo.

Dudar no cuesta nada, es posible que dicha iniciativa en la Cámara de diputados, haya sido promovida por la diputada Graciela Fermín y le haya dado la cuerda necesaria, para que sea el diputado Serrulle, quien haga el planteamiento y ella, después secundarle, todo puede ocurrir en las Vinas del Señor y más con un individuo, que se guía más por la inteligencia emocional, que por un análisis y una reflexión fría y serena de un tema tan delicado, cuyo desenlace consta de muchas implicaciones políticas, sociales, económicas, culturales y de respaldo ciudadano.

Las razones pueden ser muchas y variadas para que dicho proyecto sea inviable y fallido y continúe prevaleciendo, en los corazones de todos los puertoplateños, que aman su ciudad, el nombre de Puerto Plata.

La ciudad de Puerto Plata, desde sus tres fundaciones ha mantenido su nombre, hasta hoy día.

En su primera iniciativa de fundación, el 10 de marzo 1496, Cristóbal Colon realiza el primer trazado urbanístico de la ciudad, en presencia de su hermano Bartolomé Colon y Miguel Díaz, llamándole a dicho lugar, Puerto Plata, pero es en 1505, que el comendador Nicolás de Ovando funda la ciudad..

La segunda fundación de Puerto Plata, se produce después, que las devastaciones de Ozorio, 1604, se produce el traslado de personas, ganados, esclavos y otros bienes y el perdón a los colonos y pobladores, que se habían dedicado al contrabando de reses.

Con los pobladores del norte de Monte Cristy y Puerto Plata, se forma la ciudad de Monte Plata. Con Yaguana y Bayajá se formó el poblado de Bayaguana.

Durante un largo periodo Puerto Plata, permaneció en el olvido y en la nubla, desde el transcurso del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVII, pero sin perder nunca su nombre.

Puerto Plata, fue fundada por segunda vez, el 22 de julio de 1736, con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria y el paraje San Felipe fue repoblado con 40 familias de las islas Canarias, por disposición del Consejo de las Indias en 1762.

La tercera fundación de Puerto Plata, luego de haberse producido el incendio de la ciudad y finalizado el proceso restaurador, con la salida de las tropas españolas, en 1865, se comienza a reconstruir de nuevo la ciudad, con su mismo nombre y en la Constitución, promulgada el 14 de noviembre de 1865, se elevó a Puerto Plata a distrito marítimo, perteneciendo a Santiago.

Estos tres antecedentes de la fundación de Puerto Plata, le dan el gran peso histórico para continuar llamándose Puerto Plata y la propuesta del diputado Elías, se convierte en un real fiasco y en un acto fallido.

En la Constitucion de 1907 y efectiva en 1908, Puerto Plata es constituida en provincia de la Republica Dominicana, manteniendo desde su origen el hilo histórico conductor de Puerto Plata, siempre.

Desde el punto de vista de las implicaciónes políticas de la propuesta del referido diputado, tampoco resulta viable, porque Puerto Plata, obedece a una división política territorial del país, en la que está constituida como una provincia, con sus municipios, distritos municipales, secciones y parajes.

La provincia de Puerto Plata, es un conglomerado de personas, que de manera institucional, y legal forman parte de la nación dominicana, sus moradores están identificados con su amor al terruño, en que viven y se sienten identificados, dentro del marco de la diversidad cultural, como pueblo y ya cuenta con un municipio, que se llama Luperon, en reconocimiento y honor a ese gran líder de la lucha restauradora.

Desde el punto de vista cultural, la propuesta de Serrulle está alejada de nuestra idiosincrasia, como pueblo, pues los puertoplatenos, desde nuestros origenes procedemos de tres raíces culturales, taina, africana e hispánica, en la que el nombre de Puerto Plata, es parte de unas de esas raíces, como herencia cultural e identidad y expresión de la cultura de mestizaje, que representamos.

Hacer uso de la figura patriótica de Gregorio Luperon, fuera de contexto, es desconocer nuestra configuración social, política y cultural, como pueblo y tratar de contraponer nuestro sentimiento patriótico, del líder de la espada restauradora, a un planteamiento meramente patriotero, porque en el fondo a Luperón, tanto Elías Serrulle, como muchos que le adversan, no le reconocen, como el líder de la segunda República y de la causa restauradora.

Por lo que el planteamiento del diputado Serrulle, se convierte en una falsía y en un errado paralelismo al contraponer el nombre de Luperón, a la vigencia del nombre de Puerto Plata, como ciudad.

Desde el punto de vista económico, es uno de los desatinos más grande y carente de contenido, cometido por un legislador, cuando se trata de cambiar un nombre, que es marca ciudad y en la que representa, un destino reconocido nacional, regional e internacionalmente, por su principal actividad económica, el turismo.

Esa marca ciudad, con el nombre de Puerto Plata tiene un sentido de pertenencia y pertinencia, desde el punto de vista cultural, social, económico y ambiental, para todo el que se considere ser puertoplateño, es algo sentido, que no puede ser cambiado con ruidos de fuegos artificiales de navidad, como quiere hacerlo el diputado Serrulle, con su planteo fallido.

Desde el punto de vista del sentir ciudadano, el diputado Serrulle, a pesar de ser dominicano y ciudadano de raíces hispánica y árabe, él no nos representa en la Cámara de diputados, ya que este no fue elegido, como parte del mandato, que le ha dado la ciudadanía, como expresión soberana del pueblo puertoplateno, se trata de una falsa y una real usurpación de esa función, de representación conferida en nuestra Constitución.

El diputado Serrulle no nos representa en el Congreso, por lo que su propuesta no es parte del sentir del pueblo de Puerto Plata, la cual tiene que ser rechazada de manera firme, por todos aquellos diputados, que representan a la provincia de Puerto Plata y que están en el deber de ejercer nuestros derechos como ciudadanos, en la defensa de nuestra idiosincrasia e identidad como pueblo, defendiendo la permanencia del nombre de Puerto Plata y reconociendo el pensamiento de Luperon, como un sentimiento y un patrimonio patriótico de los puertoplateños y el pueblo dominicano y para que Puerto Plata siga siempre con su nombre.

Juan Payero Brisso.

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