El nivel de la representación va bajando porque el actor pierde la esencia de sí mismo

El nivel de una representación va bajando en la misma medida en que el actor o el sujeto pierde la esencia de sí mismo, esto aplica para fenómenos sociales, políticos, culturales y deportivos.

La pérdida de esta esencia podemos comprobarla en el último acontecimiento de la Asociación de Baloncesto de Puerto Plata (ABAPPLATA), donde fue seleccionado el siguiente comité ejecutivo como un instrumento de uso y de negocio, renunciando todos a su nivel de representación.

Es muy difícil continuar con esencia y ser representado con los niveles de absorción, donde el otro con mayor poder y recursos te adsorbe y te traga.

Abapplata está en este momento en una situación crítica y sin salida para su supervivencia, y dentro de la salida para sobrevivir le quedaba la de la negociación de su torneo de baloncesto superior, torneo que no fueron capaces de organizar en el 2016 alegando problemas económicos, cuando todas las asociaciones del país realizaron su evento con éxito técnico y a casa llena.

Esta venta de la comercialización del torneo solamente tenía un inconveniente y era garantizar la estructura de ventas que tiene instalada el nuevo presidente recién electo, donde cobra los porcentajes de las ventas de esos proventos, luego de ser garantizado en el acuerdo más la presidencia, fue firmado.

Si vemos la negociación de manera inteligente y como una salvación para los clubes, esta puede servir como una tabla de recolección de recursos donde se pierde la representación e identidad para que una cúpula haga negocios.

Mantener una cúpula dentro de un comité ejecutivo con todas las artimañas que se han realizado en los últimos 10 años, tiene una razón de ser, continuar a toda costa en un poder 4 dirigentes intercambiando la presidencia entre sí, obedece a garantizar y ocultar algunos asuntos que solamente en el futuro la sociedad podrá conocer, porque el cambio dentro de abapplata llegara por más que se intente detenerlo.

Valiosos dirigentes han ingresado a esa institución deportiva con la intención de aportar y producir los cambios desde adentro, este es el caso de José Carlos González, Dennis Lantigua, Lwidin González, Ezequías Cordero, Dennis Ruiz, Arismendy Quintana entre otros, todos fracasaron en su intento al no responder a los dueños del comité y jefes de la cúpula, que tiene los cargos de vocales y tesorero para atraer a sus víctimas. Nada es peor que querer ver lo que uno quiere ser y no poder lograrlo.

Empujado por las circunstancias y la obligación, por la necesidad de sobrevivir como institución y mantener el negocio de la cúpula, abapplata hace un acuerdo de tres años con Josué Domínguez, este acuerdo fue firmado al finalizar el periodo de gestión y antes de las elecciones que son por dos años, acuerdo del que sus detalles no se conocen y que no está del todo claro, solo el futuro se encargara de decir en qué términos fue firmado en su totalidad.

Abapplata está llegando al epitafio, por no ser transparentes, por no impulsar la integración, es muy difícil que con la filosofía de imposiciones se pueda avanzar, acaban de hipotecar los recursos de los clubes para provechos personales. 

No importa mucho a la cúpula cuantos recursos se generen en la comercialización, tampoco le interesa el futuro de los clubes que participan en el torneo, solamente interesa mantener un modelo de negocios al que solo ellos han sacado provecho.

Han llegado a cero desde mi punto de vista y será muy difícil recuperar su esencia y representación ante la sociedad porque un efecto solo se elimina con otro efecto más fuerte que el que se quiere reprimir o eliminar.
Por: Jorge Luis Martinez

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