Turquía decide en un referéndum crucial si refuerza los poderes de Erdogan

Los turcos votaban este domingo a favor o en contra de reforzar los poderes del presidente, Recep Tayyip Erdogan, en un referéndum crucial cuyo resultado podría remodelar el sistema político del país y redefinir sus relaciones con Occidente.

Unos 55,3 millones de electores están convocados a las urnas para pronunciarse sobre una revisión constitucional que prevé, entre otros, abolir el puesto de primer ministro y reforzar el poder del presidente.

En caso de victoria, Erdogan, de 63 años y que escapó a un intento de golpe de Estado hace nueve meses, dispondría de un poder considerablemente reforzado y podría permanecer en el poder hasta 2029.

Antes de ser elegido presidente, ocupó el puesto de primer ministro entre 2003 y 2014.

Los primeros colegios electorales abrieron en Diyarbakir y en otras ciudades del este del país a las 04H00 GMT. La votación comenzó una hora más tarde, a las 05H00 GMT, en el oeste del país, en ciudades como Estambul y Ankara, la capital.

"Si Dios quiere, nuestra nación, aquí y en el extranjero, avanzará hacia el futuro esta tarde escogiendo la opción esperada", declaró Erdogan después de haber votado en Estambul, señalando que el referéndum no era una votación "corriente" y pretendía transformar el sistema de gobernanza.

"Estoy convencido de que nuestro pueblo escogerá la opción de abrir el camino para un desarrollo más rápido, un verdadero salto hacia adelante", declaró Erdogan este domingo.

"Debemos escoger una opción que no es corriente con el objetivo de alcanzar el nivel de civilización contemporánea previsto por Mustafá Kemal" Atatürk, el fundador de la República, añadió.

Tras votar en Esmirra (oeste), el primer ministro, Binali Yildirim, aseguró que "el veredicto del pueblo será respetado" sea cual sea el resultado.

"Por supuesto que voto para apoyar al presidente. Si estamos donde estamos hoy, es gracias a él", declaró a la AFP Emrah Yerlinkaya en un colegio de Estambul.

Hencer Senkom, un militar retirado, no se muerda la lengua después de haber votado "no" a la revisión constitucional en un colegio de Ankara. "Estoy contra el Gobierno porque conozco su visión del mundo. Ha habido reformas entre 2002 y 2004 y nos dijeron que Turquía se uniría a la Unión Europea y que iba a acabar con el terrorismo, pero nada de esto se ha cumplido", dijo.

- Erdogan, optimista -


El Gobierno asegura que la reforma es indispensable para la estabilidad del país y para afrontar los desafíos económicos y de seguridad.

Pero sus detractores ven en ella un nuevo giro autoritario de un hombre al que acusan de querer acallar cualquier voz crítica, sobre todo tras el intento de golpe del 15 de julio de 2016.

"Los resultados se anuncian buenos", aseguró el sábado Erdogan en uno de sus últimos mítines. "Pero esto no tiene que aletargarnos. Un 'sí' fuerte será una lección para Occidente", añadió tras haber criticado a menudo a la Unión Europea durante la campaña.

Erdogan aseguró que la candidatura de Turquía para entrar en la UE, en punto muerto desde hace años, se pondrá "sobre la mesa" tras el referéndum. También reactivó el debate sobre la restauración de la pena de muerte, una "línea roja" para Bruselas.

Según Sinan Ekim y Kemal Kirisci, dos expertos de Brookings Institution, la reforma constitucional "pondría en marcha la reestructuración más drástica en 94 años de historia de la política turca y de su sistema de gobernanza".

Para Kemal Kiliçdaroglu, líder del CHP, el principal partido de oposición, Turquía debe elegir entre "una democracia parlamentaria o un sistema de Gobierno con un solo hombre".

El sábado, en un mitin cerca de Ankara, comparó el sistema presidencial que defiende el Gobierno con un "autobús sin frenos del que no se conoce el destino".

En las últimas semanas, la oposición y varias ONG han denunciado una campaña sesgada en la que la campaña por el "sí" domina la calle y en los medios.

La campaña se ha desarrollado bajo el estado de emergencia impuesto después del golpe de estado fallido.

Cerca de 47.000 personas han sido arrestadas y más de 100.000 han perdido sus empleos o están suspendidas desde entonces.

El partido prokurdo HDP ha hecho campaña con dos de sus copresidentes y varios parlamentarios en prisión, encarcelados por sus presuntos vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado por Ankara y sus aliados occidentales una organización "terrorista".

- Seguridad reforzada -

La principal incógnita para Erdogan es el voto de los kurdos, una quinta parte de la población de Turquía, y el de la derecha nacionalista, cuyo líder, Devlet Bahçeli, apoya la revisión constitucional pero cuyas bases están divididas.

La seguridad también ha sido uno de los ejes de la campaña, después de que el país sufriera en los últimos meses varios atentados, algunos de ellos reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y otros atribuidos a grupos kurdos.

Las autoridades movilizarán a 33.600 policías en Estambul para garantizar la seguridad durante la votación, según la agencia progubernamental Anadolu.

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