Feliz Año de Luchas por: Ramiro Francisco

Otro año para reiniciar nuestras propias luchas. Contra la indiferencia social, los oportunistas, abusadores, mantenedores de esclavos modernos, “políticos” depredadores de los dineros del pueblo, luchar para elevar la conciencia ciudadana, contra los silencios y los miedos que nos inculcan.

Salir a la calle. Continuar las denuncias, demandas, exigencias. No digo que es fácil y que todo va a salir a pedir de boca, pero hay que continuar.

La lucha por el 4% para Educación se logró sin alterar el orden, sin cerrar calles con gomas incendiadas. Tres o cuatro “locos” nos llamaban, parados en una esquina cualquiera con cartelones o sin ellos, en reclamo ciudadano.

Muchos de los que hoy son beneficiados, nunca hicieron causa común con los ciudadanos que gallardamente salieron a las calles en el Distrito Nacional y diferentes provincias del país.

Causa común, persistencia, fortaleza en el reclamo, realidad de la situación planteada, unidad ciudadana sin importar partidos o colores, calor en la demanda, cero protagonismo de quienes dirigían los movimientos y el éxito se logró.

Inseguridad ciudadana, falta de agua en diferentes sectores, deficiente recogida de basura, desorden y alto volumen en horas de la noche, cañadas insalubres, calles en nuestras barriadas con años en pésimas condiciones, un polideportivo que se cae a pedazos, trabajos en la carretera Navarrete-Puerto Plata muy lentos, entre otros problemas que llaman la atención.

Unos cuantos llaman a los diferentes programas que permiten tal acción y hacen la denuncia y el reclamo a las autoridades. Y para muchas, es como si nadie lo hubiera hecho. ¡Sordas e indiferentes!

Debido –creemos- a que no hay unidad ni persistencia en el reclamo de uno, dos o tres ciudadanos cuando en una barriada son cientos, a veces miles de familias que las habitan.

Dueños de pequeños comercios, iglesias, Juntas de Vecinos, dirigentes comunitarios, cuadros de partidos políticos que mantienen un silencio sepulcral ante pequeñeces que afectan sus propias barriadas donde viven por años.

Y así, nos vamos acostumbrando y nos acomodamos a como nos quieran tratar los que están en el poder. ¡Como burros! ¡A palos y patadas! Solo nos acarician, cuando quieren montarnos o ponernos más cargas.

Caricias disfrazadas de fiestas, regalos, encuentros, abrazos, dar la mano, una funda de golosinas y sonrisa de muerto…como si los pendejos, los chusmas, los -mierdas- como le dijo un senador a una persona recientemente, los burros, no tuviéramos derecho a dejar de serlo!

Feliz año de luchas!
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