El medio aplauso y la ascensión cronológica del discurso

La contabilidad perturbada que realizó mi compañera de Prensa Laridys Zapata, arrojó un resultado de 108 aplausos durante el tiempo que duró el discurso del presidente Danilo Medina con motivo a su séptima Rendición de Cuentas.

Lo de perturbada podría bien abarcar todo el sentido de la palabra en este contexto, ya que, si bien predominaba una exaltación por la alternabilidad entre la agenda que nos ocupaba y la atención a la perorata constitucional, también resultó evidente una anomalía dentro de la metodología adoptada por los funcionarios y congresistas que delimitaban el aburrimiento con sus aborrecedores aplausos y nos sumergió en una cuestionaste colectiva.

Esto, ya que fue notoria la ausencia de impetuosidad cuando el presidente, de manera escueta, pronunció la palabra “ODEBRETCH” en el minuto no recuerdo y que pareció no haber existido dentro de la alocución presidencial. Los decibeles del palmoteo descendieron estrepitosamente en el escueto desarrollo de este punto, y el aura que bordeó a los presentes tenía cualidades de superstición. ¿Fue medio aplauso, o es uno completo?, nos preguntamos…

Lo otro es lo más evidente, un esquema de “rollover” que nos esclaviza a una arenga repetitiva con la variante del año en que se produce, ya que muy alejado de un método comparativo o la progresividad estadística, nos ofrece como novedad resultados del primer año gubernamental del presidente.

Eso hace que cada año durante los últimos siete el tiempo de este discurso de Rendición de Cuentas haya venido aumentando hasta llegar a la actual cifra record de 2 horas con 28 minutos y 35 segundos sin que el contenido ofrezca variaciones significativas, lo que propicia el escenario para las merecidas críticas sobre esta cita constitucional.
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