A Abinader hay que desearle suerte

Por: Altagracia Salazar

La reacción del presidente de la República de que no tolerará actos de corrupción en su gobierno no frenará la ambición y la gula de gente de su gobierno que solo parará por la acción de los fiscales y el temor a la cárcel o a quedarse fuera del gobierno que es lo peor que le puede pasar a un político dominicano.

Un empresario me dijo recientemente que en una institución pública donde obviamente le pedían grasa, le dijeron que ellos estaban en reelección desde el 17 de agosto.

La variante de corrupción que es el soborno es, por este momento, una de las pocas de las que pueden echar mano los ladrones que sabemos están en la administración pública cavilando como se buscan lo suyo. La puerta de los contratos y las compras no está cerrada pero está difícil.

“Hacerse” en el gobierno es un uso del verbo que solo existe en la RD.
“Hacerse” es acumular una fortuna mal habida pero socialmente tolerada hasta ahora en todo el país.

Nuestra tolerancia a la corrupción política ha bajado pero existe y con eso cuentan los ladrones aunque saben que tienen problemas locales y problemas internacionales.

Najayo no es atractivo pero hay gente que tienen la necesidad de robar y se la juega.
Yo tengo mi formula personal de identificar el tigueraje político en el gobierno.

Desde que usted ve un defensor a ultranza de la base del partido y un crítico de las organizaciones que se movilizan en contra de la corrupción póngale el ojo que ese anda en lo suyo.

El gobierno dominicano recibió dos reconocimientos por su lucha contra la corrupción y es probable que uno esté atado al otro.

A pesar del informe del Departamento de Estado sobre prácticas corruptas que perjudican la inversión privada, la agencia para el Desarrollo de los Estados Unidos acuerda 250 millones de dólares para impulsar la transparencia y la lucha contra la corrupción en la RD. En términos de monto es la donación más importante del gobierno norteamericano a la RD en décadas.

El reto de Abinader es controlar a sus huestes, puede hacerlo pero le puede pasar lo que a muchos generales de nuestras guerras de independencia que pudieron vencer a las grandes potencias extranjeras pero que sucumbieron antes las ambiciones personales de la política de la manigua en América Latina.

Esa es la triste historia de América Latina de Simón Bolívar para acá. A Abinader hay que desearle suerte.

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