Seguir el Viaje

Por: Ramiro Francisco

 Pienso se ha perdido mucho tiempo para restablecer esa armonía con  la llamada base del PRM. Con todo, vemos loable que sus principales autoridades estén organizando encuentros en diferentes provincias del país para explicar situaciones, despertar el ánimo y tratar de fortalecer las esperanzas.

Estos planteamientos, no los esperen de personas oportunistas, lambones, lúmpenes, arribistas ni bocinas. A esos no les importan situaciones de partido alguno. Menos de las “bases que no dan ni dicen donde hay”.

No les importa, si el barco anda mal, si tiene problemas o si marcha en la dirección equivocada.

Solo les interesa su dinero, lo que pueden conseguir del gobierno y autoridades de turno. Cuando algo anda mal, abandonan la embarcación como las ratas.

¡Los partidos de oposición menos! Con ligeras excepciones, por aquello de que al enemigo no se le dan a conocer tanto sus errores hasta dejarlos que las mismas tormentas provocadas, les impida avanzar.

Las señales, las alertas hay que tomarlas, de los mismos tripulantes. De esos, a quienes les duele la situación del barco.

De aquellos que conocen las condiciones de la caldera, de las maquinarias, del sistema sanitario, de las reservas de agua, combustible y alimentos.

Nunca será igual para aquellos que están en la cabina de mando disfrutando de un hermoso amanecer, los brillantes atardeceres y las noches estrelladas y Luna en Plenilunio, que aquellos en las entrañas de la embarcación en trato con problemas y desperfectos electromecánicos.

Las alertas de que algo no anda bien las reciben ellos. Un extraño ruido, Manómetros en detección de anormalidades, entrada de agua…en fin. Los de arriba, también las conocen. Algunas señales indicativas reciben. Las respuestas deben ser no tardías, reales, efectivas, con miras a seguir la buena marcha.

No esperar un motín. Como el ocurrido en el HMS Bounty, navío de la Marina Real Británica un 28 de abril de 1789.

Deben saber las autoridades del PRM (recordarles porque lo saben) que ciertamente existe, hay disgusto, desánimo, una especie de esperanzas rotas en las bases, tendente a crecer.

Que se ha tardado mucho, en tener un acercamiento y ofrecer explicaciones para renovar expectativas y esperanzas.

Desgraciadamente y esto no lo apoyamos – algunos, muy pocos- desean solapadamente, muy sutil, quizás no tanto, que esa situación permanezca, porque creen pueden tener oportunidad de lidiar con el viento a su favor en alguna contienda electoral interna.

Reparen, aprieten tuercas, limar asperezas, pintar, cambiar piezas, instrumentos obsoletos e inservibles, sin función alguna, ocasionando estorbo y peso…echarlos al agua y seguir el viaje

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