La burla contra niños, niñas y adolescentes puede convertirse en su mayor fortaleza

Por: Roque J. de León B.

La burla está contenida en el conjunto de gestos o expresiones que hace un individuo o un grupo de individuos con la finalidad de molestar y ridiculizar a alguien o a algo.

Como en todos los acontecimientos en la vida, ésta prosperará en la medida que a quien o quienes sea dirigida les presten tanta atención que la hagan importante.

En nuestra sociedad la burla contra niños, niñas y adolescentes tiene su raíz en la falta de confianza y comunicación entre padres e hijos, lo que crea la necesidad en estos de buscar la aprobación de personas y grupos sociales de su entorno.

Esa búsqueda de aprobación hace vulnerable a ese segmento de la población que por múltiples razones no tiene claramente definida su personalidad e intereses.

Las personas que arrastran esas condiciones, generalmente desarrollan una serie de complejos que cada día que pasa los encierran más en sí mismas y terminan aislándose y hasta suicidándose.

Las anteriores dificultades, que pueden ser resueltas con un cambio de actitud de los padres, frecuentemente se convierten en una pesada carga para esas personas que no logran asumir el control de sus acciones y arrastran a la familia a pagar muy caro el descuido, en su responsabilidad de garantizar a sus hijos salud mental y emocional.

Estos individuos, si identifican y reconocen a tiempo su condición y buscan ayuda profesional pueden revertirla y convertirla en una fortaleza para incrementar significativamente su autoestima.

De igual manera al superar esas limitaciones, en base a sus experiencias pueden ser cabezas de familias ejemplares y excelentes mentores positivos para aquellas que presentan las mismas condiciones.

Es innegable que las familias están muy expuestas y corren muchos riesgos por el uso descontrolado por parte de sus niños, niñas y adolescentes de las tecnologías puestas a su alcance a través de las redes sociales; donde no sólo pueden ser burlados sino también vulgarmente abusados teniendo en ocasiones trágicos resultados.

Los padres, utilizando la Inteligencia Emocional deben lograr que esa tragedia que hoy agobia a una gran diversidad de hogares se convierta en una acción positiva, para lo que tienen que estar prestos a: escuchar a sus hijos con la finalidad de evitar que se hagan víctimas o victimarios de esa perversa práctica; impregnarles en su accionar el sentido positivo y constructivo, ser firmes en sus decisiones aunque no irracionales y, sobre todo mostrar con sus prácticas que pueden ser respetables y los modelos dignos a imitar por sus hijos.

De esa manera estoy seguro que además de eliminar la burla contra niños, niñas y adolescentes tendremos una juventud más sana y productiva; practiquémoslo.

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