¡Adelante, se Puede!

Por: Ramiro Francisco

Si bien es cierto, que las cosas buenas que ejecuta el Gobierno en su conjunto, deben decirlas o exaltarlas, el mismo Gobierno si se quiere, a través de su gabinete de prensa, no es menos cierto, que cuando un político opositor reconoce, tiene una visión, posición u opinión favorable a tal o cual ejecutoria que hace el Presidente o algún Ministro, eso tan solo habla favorablemente de ese líder político.

Se gana el respeto, aumenta su grado de credibilidad en la misma sociedad, más cuando su opinión, no busca tirar toallas o paños tibios al Gobierno de turno.

Respeto y admiro a esos políticos respetuosos. Estén o no en el partido oficial. Prudentes en sus declaraciones a los medios, honestos y con un grado de credibilidad envidiable. Esos que no andan en busca de “salir a como dé lugar en una noticia”.

Detesto a aquellos bullosos, charlatanes y sinvergüenzas, que son capaces de andar desnudos o embarrarse de estiércol, con tal de ser tomados en cuenta y ocupar un espacio en los medios de comunicación.

Apenas han transcurrido horas, en que algunos medios de prensa nos traen informaciones relevantes, buenas y muy positivas de la gestión del gobierno que encabeza el Presidente Luis Abinader en la República Dominicana.

Por ejemplo: La OMT entregó al Presidente Abinader y al Ministro de Turismo David Collado la placa con la inscripción: "La Organización Mundial del Turismo y su secretario general, Zurab Pololikashvili, otorga el reconocimiento a la República Dominicana, país número uno en el mundo en la recuperación del turismo".

Esa sola información trae alegría, impulsa, alienta a nuestras autoridades a emprender nuevas jornadas con estrategias bien acabadas, para continuar el crecimiento.

¿Cómo vamos a sentir enojo, desprecio, desear que todo salga mal, que se “hunda el barco”, porque no es mi partido que gobierna?

¿Qué impide comentar favorablemente el empeño realizado hasta ahora, para sacar el país hacia adelante?

¿Qué dolor tan grande es el que siento, que me impide reconocer las cosas buenas que puedan estar realizando las presentes autoridades?

¿Qué rara enfermedad padezco que me obstaculiza rezar, orar y desearles lo mejor a las autoridades de mi pueblo, de mi municipio, de mi provincia, de mi país, para que sigan adelante?

¿Soy acaso un preso del egoísmo, mala fe, sin razón o envidia, que me ponen a dar vueltas en la cárcel de mis propios pensamientos?

Quienes creen en el karma, suelen decir: “deseo que lo que tú quieras para mí, lo recibas por triplicado para ti”.

A trabajar por el país. ¡Se puede!

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