Sube, te invito a escalar otro escalón.

Por: Ramiro Francisco

No es fácil aceptar y adaptarse a los cambios. Quienes pasamos del medio Siglo y nos encontramos en la línea conservadora, no fue fácil aceptar aquellos pantalones campanas parecidos a un triángulo en los ruedos.

Luego,llegaron las computadoras, laptops, tablets, y las máquinas de escribir nos miraban con nostalgias.

Hubo hasta resistencia para dejarlas a un lado.

Hay estructuras (una pared por ejemplo) que con un par de mandarriazos se tambalean y caen.

Otras, necesitan de un greedar o una bola y una grúa. Existen maquinarias modernas para demolición de casas y edificios.

No es nada fácil. En nuestro campo de trabajo por ejemplo, muchos nos resistimos a los cambios que ha experimentado el ejercicio de la profesión de Periodismo. Y los que faltan!

Otros los hemos asimilado de forma paulatina. Muchos medios impresos han cerrado sus puertas, mientras otros han ido aceptando esos cambios y ejecutándolos en sus empresas.

De ahí, que se emplee el término reinventarse, reingeniería. Es como si se nos dijera “ hay que comenzar de nuevo…tal vez desde cero”.

Es entonces, cuando se nos invita a subir otro escalón. Como si nos vamos a pasar la vida, toda nuestra existencia, de peldaño en peldaño.

Y cuando por fin, a veces a regañadientes, subimos otro escalón, otro peldaño, otro nivel, de pronto lo que antes no entendíamos empezamos a comprenderlo. Tenemos otra visión, diferentes miradas, por aquellos temas que tantas dudas e interrogantes producían en nosotros.

Solo alcanzamos a mirar en la distancia, los escombros de aquellas estructuras mentales que nos sirvieron de refugio por tanto tiempo.

Sube otro escalón. Atrévete a escalar otro peldaño. Cuando estés ahí, comprenderás a aquellos que de distintas maneras y en campos de batallas diferentes, luchan siempre por una mejor sociedad, por un mejor país.

Alcanzarás a entender los tortuosos escenarios donde los guerreros ejecutan sus luchas. Sindicatos, clubes, partidos, empresas, congregaciones religiosas, instituciones militares y policiales y aún desde la dirección de un Estado.

Los que escriben, los que cantan, aquellos que su misión es solo hacer reír, quienes venden y los que compran, los que ardientemente denuncian y aquellos que rezan y oran.

Cuando subas ese escalón, no dejarás de hacer lo que haces por tanto tiempo. Pero comprenderás desde el alma, que no estás solo en la lucha por un mejor país.

Entenderás que son más, los que empujan la carreta hacia el bienestar, aunque encuentren todos los obstáculos. ¡Te vas a quedar admirado!

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